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Declaraciones

DECLARACIÓN DOCTRINAL

Las Sagradas Escrituras.

Creemos que la Biblia es el conjunto de Escritos Sagrados revelados e inspirados de Dios por medio de su Espíritu Santo, para conocimiento y aprovechamiento del hombre. Ella tiene un personaje central desde el Génesis y hasta el Apocalipsis, Jesucristo el Hijo de Dios. Su inspiración garantiza que no hubo errores en los manuscritos originales (1 P. 1:21 y 2 Ti. 3:16).

La Persona de Dios.

Creemos que hay un Dios personal, viviente y verdadero, quien es Espíritu eterno, perfecto en todos sus atributos; quien es la fuente, el sostén, y el fin del universo.

Creemos que, en la unidad de su deidad, existen tres personas de una sustancia, poder, perfección y eternidad llamadas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; cuyo propósito es atraer a su Reino a sus criaturas morales (Jn. 4:24, 5:26, Sal. 90:2, Mt. 5:48, Jn. 6:27, Heb. 1:8, Hch. 5:3 – 4, Mt. 28:19, 2 Co. 13:14).

La Persona de Cristo.

Creemos que Cristo es verdadero Dios y posee todas las cualidades divinas, de igual manera creemos, que Cristo es verdadero Dios hecho hombre, que murió y resucitó para salvación a todo aquel que cree (Jn. 1:1, 14; 3:16; 1 Jn 1:1 – 2; Fil. 2: 5 – 8).

La Persona del Espíritu Santo.

Creemos que el Espíritu Santo es divino, es Dios mismo. En términos teológicos es la Tercera Persona de la Trinidad. Su deidad queda demostrada por medio de sus atributos (Heb. 9: 14; Ro. 1: 14; Sal. 139: 7 – 12; 1Co. 2: 10-11) y sus títulos (Gn. 1: 2; Jn. 3: 10; Lc. 4: 18; Ro. 8: 9).

La Doctrina Del Hombre.

Creemos que el hombre es creación de Dios, él lo hizo a su imagen y semejanza (Gn. 1:26 – 27). Lo hizo varón y hembra, lo cual refleja su imagen (Gn. 1:27). Lo hizo en estado de perfección y probatorio, con la facultad de escoger libremente entre las alternativas morales.(Gn.1:26-31, Gn.2:15-17). Creemos que en su desobediencia cayó en estado de corrupción, rompiendo la armonía con Dios, consigo mismo, con sus semejantes y con la creación.(Gn.3:1-19,Ro. 3:9-23). Por último, creemos que posee un espíritu personal que trasciende a la muerte física (Job. 32:8, Pr. 20:27, Hch. 7:59, Ec. 12:7).

La Doctrina de la Salvación.

Creemos que, por medio de la caída del hombre, éste ha perdido su justicia y santidad con la que fue creado. De manera que ahora está en un estado de corrupción total (Ro. 3:9 – 23). Que la pérdida de su justicia y santidad hacen que el hombre esté separado de Dios y en estado de condenación (Ro. 3:23). Que Dios en su amor, gracia y misericordia ha provisto en Cristo Jesús la forma en que el hombre pueda ser restaurado a su justicia y santidad inicial; que su muerte en la Cruz del Calvario y su resurrección es el único medio de gracia para que el hombre, arrepintiéndose de sus pecados, poniendo su fe en Cristo como su único Salvador, pueda ser restaurado a la comunión con su Creador (Jn. 3:16 – 18, Ro. 4:23 – 25, Ro. 5:1 – 11, Ef. 2:8).

La Doctrina de la Iglesia.

Creemos que la Iglesia es la comunidad de todos los creyentes del Nuevo Testamento que han sido unidos por el lazo de la fe y de la acción regeneradora del Espíritu Santo de una manera vital a Jesucristo (Ro. 5:1, Tit. 3:5, 1 Co. 12:13) siendo él su cabeza (1 Co. 12: 12 – 13, 27, Ef 5:23, 30). Creemos que la verdadera y única base de la unidad de la iglesia es la que establece la Biblia en Efesios 4:4 – 6.

Creemos que en la Iglesia de Jesucristo cada creyente recibe uno a varios de los dones que el Espíritu Santo da a los mismos, para servir en medio de ella (1 Co. 12:7-11).

Creemos que el Fruto del Espíritu es lo que le permite a cada creyente vivir la vida de Cristo en medio de dicha comunidad y en este mundo que nos ha tocado vivir (Gá. 5:22 – 25).

Creemos que la Adoración a Dios y el Ministerio Discipulador bajo la autoridad de Cristo son dos tareas esenciales que se le ha encomendado a la Iglesia (Jn. 4:23 – 24. Mt. 28:17 – 20).

La Doctrina de las Cosas Futuras.

Creemos que Cristo regresará buscar a su iglesia, que los muertos en él resucitarán primero, y los que estemos vivos seremos transformados en un cuerpo glorificado juntamente con los santos resucitados (1 Ts. 4:13 – 18).

Creemos en un período de Gran Tribulación, donde se manifestará la figura del Anticristo (Jer. 30:7, Dn. 12:1 – 2, Mt. 24:4 – 28, 1 Ts. 5:9, Ap. caps. 6 – 18).

Creemos en el Reino Milenial de nuestro Señor Jesucristo de una forma personal y corporal (Ap. 20:1 – 10).

Creemos que los muertos sin Cristo resucitarán, y que serán juzgados con todos aquellos que no aceptaron a Cristo como Señor y Salvador, pasando la eternidad en el infierno junto con Satanás (Dn. 12:2, Jn. 5:29, Hch. 24:15, Ap. 20:5, 10, 21:8).

Creemos que los redimidos de todos los tiempos pasaremos la eternidad con nuestro Dios, en cielos nuevos y tierra nueva (Ap. 21:1 – 8).

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DE LAS ÁREAS MINISTERIALES

Apoyo – Familia

El área de Familia del Ministerio Apoyo existe para capacitar, fortalecer y restaurar a la familia para que viva conforme a los propósitos de Dios. Apoyamos la formación de promotores en las iglesias locales, que al mismo tiempo puedan reproducirse en otros. Creemos que si logramos familias fuertes también tendremos una iglesia fuerte en El Señor.

Reconocemos la crisis mundial de la familia, de la cual no escapa la cubana, bajo constante ataque del reino de las tinieblas, con la pérdida de los valores morales bíblicos. Creemos que la familia es la primera institución creada por Dios (con prioridad con respecto a cualquier otra institución humana), con el matrimonio indisoluble (Mt 19.6) entre un hombre y una mujer como su célula fundamental, diseñada para reflejar la imagen de Cristo, reproducir una herencia divina y gobernar sobre la creación (Gn. 1.27 – 28). La familia desempeña un rol fundamental e intransferible en cuanto a la formación espiritual de las nuevas generaciones (Dt. 6.6 – 9); las relaciones entre sus miembros deben caracterizarse por el amor y respeto mutuo.

Principios bíblicos que sustentamos:

  1. Adorar y servir solo a Dios (Mt. 4.10).
  2. Edificar las relaciones familiares en Cristo (Col. 2.6 y 7).
  3. Reflejar la imagen de Cristo en nuestro diario vivir (Ef. 5.1 y 2).
  4. Promover la unidad de la familia en Cristo (Ef. 5.31; 1ª Co 7.5).
  5. Asumir nuestras responsabilidades en Cristo con relación a nuestros roles familiares (Ef. 5.21 – 25, 6.4).
  6. Mantener la fidelidad y la pureza sexual (Ex. 20.14;Heb. 13.4; 1 Ts. 4.3 – 7).
  7. Proveer para las nuevas generaciones un legado espiritual (Dt. 6.4 – 9).
  8. Honrar a los padres (Ex. 20.12; Ef. 6.2).
  9. Como iglesia, ser familia espiritual para otros (Heb. 10.24).
  10. Depender de Dios para poder ganar la guerra espiritual constante a la que estamos sometidos (Ef. 6.10 – 18).

Apoyo – Consejería

El área de Consejería del Ministerio Apoyo está encargada de apoyar la formación de consejeros en la iglesia local y desarrollar a su vez maestros que puedan reproducir estos cursos. El surgimiento de este énfasis responde a la necesidad de estar más capacitados, para ayudar a nuestros hermanos en la fe y a nosotros mismos, de manera que podamos llevar vidas de sanidad en las que sea evidente la regeneración realizada por Cristo en un mundo en conflicto (2 Co. 1.3 – 7).

El Cuidado Pastoral es elejercicio espiritual integral, cotidiano, llevado a cabo en favor de los integrantes de la comunidad de fe; constituye una parte indispensable del ministerio cristiano y a través de los tiempos ha estado presente en la vida de la iglesia de una manera u otra. Cuidamos pastoralmente cuando hacemos partícipes a otras personas del amor paternal de Dios Padre; bajo la guía, autoridad, sabiduría y presencia encarnada del Pastor de Pastores (Jesucristo), además de la presencia del Espíritu Santo quien en la veracidad de la Palabra nos lleva a toda verdad. Una de las formas de cuidar pastoralmente es a través de la consejería cristiana al ocuparnos de acompañar, asistir, asesorar, afirmar, ayudar a encontrar la voluntad de Dios para el aconsejado en ese momento de su vida.

Principios bíblicos que sustentamos:

  1. La palabra de Dios tiene autoridad, es el fundamento que define y orienta la Consejería Cristiana, la guía para desarrollar una conducta moral y provee principios que nos capacitan para enfrentar los problemas diarios (2 Ti. 3:16 – 17). Por tanto el consejero debe tener un buen conocimiento de la misma de manera que pueda aplicar sus enseñanzas a los desafíos de la vida cotidiana (Is. 30.1).
  2. El plan divino para la humanidad es el mismo en todas las culturas y en todos los tiempos. (2 P. 2.9)
  3. Toda verdadera sanidad proviene de Dios. (Sal. 103: 3)
  4. El Espíritu Santo ministra como consejero y consolador (Jn.14:16 – 17).
  5. La oración es una parte integral de la ayuda bíblica (Stgo. 5:16).
  6. La meta final de la consejería cristiana es hacer que el aconsejado sea ayudado a crecer como un discípulo de Cristo (Mt. 28:18 – 20)
  7. La consejería cristiana provee orientación desde la perspectiva bíblica para toda aquella persona que la demande, sea cristiana o no (Mt 5.45; 2 P 3.9).
  8. El consejero es solo el instrumento a través del cual el Espíritu Santo ayuda a producir el cambio en la vida del aconsejado con su poder y acción; por tanto debe depender única y totalmente de Dios (1 Co 3.6 y 7).
  9. Las cualidades personales del consejero cristiano son importantes para una consejería efectiva (Ro.15:14, Col.3:16; Gál.6:1 – 2; Ex.18:21; 2 Ti. 2:15).

Apoyo – Enseña con VIDA

El área de Educación Cristiana del ministerio Apoyo es responsable de ayudar a la formación de maestros en las diferentes iglesias de la obra evangélica en nuestro país; para que tales hermanos sean capaces de reproducirse en otros. Respondemos a la urgente necesidad de ayudar a la formación de líderes y pastores capaces de provocar cambios de vida en sus alumnos.

La Educación Cristiana es el proceso formativo relacional (maestro – Dios – alumno) en el que se produce un cambio en la manera de pensar, sentir y actuar de acuerdo al reino de Dios.

Respondiendo a esta definición queremos que la educación en nuestras iglesias sea de forma integral, donde no sólo se alcance el área de los conocimientos y habilidades; sino también se impacten las convicciones y la conducta. Al vivir en un mundo cada vez más cambiante queremos que el proceso de enseñanza – aprendizaje en nuestras iglesias sea cautivante, que parta de la realidad del alumno y que se usen métodos que aumenten la retención, la comprensión y ayuden a descubrir formas de aplicar lo aprendido. Partimos de que Jesús usó una gran diversidad de métodos para enseñar, pero fue firme en cuanto a los principios bíblicos, “los métodos pueden variar, pero los principios bíblicos no.”

Principios bíblicos que sustentamos:

  1. La educación es interés divino, la Trinidad participa activamente en el proceso de enseñanza – aprendizaje (Jn. 8.28 – 29).
  2. La enseñanza tiene en Cristo su ejemplo, pues uno de sus títulos es maestro (Mt. 8.19, Mr. 4.38)
  3. Partió de lo que era familiar a sus alumnos: moneda, peces, oveja.
  4. Respondió a las necesidades de las personas: mujer con flujo de sangre.
  5. Logró cambios de vida: la mujer samaritana.
  6. En la Biblia tenemos la base de nuestra enseñanza (2 Ti. 3.16 – 17).
  7. La enseñanza es un proceso transformador. (buscar base bíblica).
  8. El Espíritu Santo es el que produce los cambios (Jn. 14.16 – 17 y 26).
  9. El maestro debe convertirse en un proveedor de experiencias para que se produzca la transformación de vida (Lc. 4.18 – 19).
  10. Dios es creativo en su enseñanza: arco iris (Gn. 9.13), calabacera (Jon. 4.9 -11).
  11. Dios tuvo en cuenta que la educación forma parte de las tareas de la familia (Dt. 6.6 – 9).
  12. La metodología de la enseñanza puede variar de acuerdo a las exigencias del momento pero jamás debe ceder ni un milímetro en sus principios bíblicos (1 Co. 9.19 – 23, 2 Ti. 3.16).
  13. El rol de los maestros es formativo (Gá. 4.19).
  14. La enseñanza es un don espiritual (Ro. 12. 6 – 7, Ef. 4.11).
  15. La enseñanza debe estar presente en la vida diaria de la iglesia (Mt. 28.19 y 20).

Apoyo – Liderazgo

El Área de Liderazgo de Apoyo está encargada de desarrollar líderes siervos a la estatura de Cristo capaces de reproducirse en otros. Hacemos énfasis en cuatro áreas formativas en el líder que creemos vitales para que estos puedan desarrollar el estilo de liderazgo Cristocéntrico, ellas son:

  1. Enriquecer el conocimiento.
  2. Fortalecer las convicciones.
  3. Perfeccionar el carácter y la conducta.
  4. Perfeccionar las habilidades.

Principios bíblicos que sustentamos:

  1. El liderazgo cristiano es un aspecto vital en el desarrollo, edificación y multiplicación del Cuerpo de Cristo que es su Iglesia (buscar base bíblica).
  2. El modelo supremo del liderazgo cristiano es la persona de Cristo (Jn. 13:15) y su principal manual es la Biblia (2 Ti. 3:15 – 17).
  3. El principal perfil del líder cristiano es el de siervo (Mr. 10:45, Jn. 13:1-15).
  4. El liderazgo cristiano es un don de Dios (Ro. 12:8).
    • Se debe cultivar y avivar (2 Ti. 1:6).
    • Es para servir y edificar el cuerpo de Cristo (Ef. 4:11 – 12).
    • Debemos ejercerlo con humildad (Jn. 3:27).
    • Debemos reconocer a los que nos ayudaron a descubrirlo y a perfeccionarlo.
    • Debemos dar gracias a nuestro Dios, por habérnoslo dado.
  5. El líder cristiano es una persona llamada por Dios (Hch. 9:15, Jer. 1:4 – 5) y un instrumento en Sus manos (Hch. 9:15).
  6. El líder cristiano es capacitado por Dios (2 Co. 3:5) y recibe autoridad de parte de Él (Mr. 1:22).
  7. El líder cristiano se caracteriza por cuatro actitudes mentales fundamentales (Lc 9:51 – 56):
    • Profundamente consciente de sí mismo. 
    • Completamente consagrado.
    • Cuidadosamente estratégico.
    • Altamente intencionado.

Aclaración General

Debido a que a los eventos auspiciados por el Ministerio pueden asistir personas de diferentes denominaciones e iglesias en calidad de profesores o estudiantes, los criterios u opiniones emitidas individualmente en los mismos, no constituyen necesariamente la posición oficial de Apoyo.