+53 22608388

Un envejecimiento saludable. Ese es nuestro desafío

Un envejecimiento saludable. Ese es nuestro desafío

MSc Lisandra López Cordero
Socióloga investigadora del Centro de Apoyo a la Familia.
La disminución de la fecundidad y de la mortalidad han marcado en Cuba el perfil del envejecimiento. Estos factores han contribuido a un rápido e intensivo crecimiento de los adultos mayores, población que cuenta con un número de mujeres cada vez más elevado (feminización del envejecimiento), debido a las crecientes diferencias favorables al sexo femenino en la esperanza de vida.
El acelerado ritmo de envejecimiento presupone un reto no solo para nuestro país; sino para toda sociedad que esté experimentando este fenómeno. La realidad es que otros países, aunque no estén viviendo el proceso a este nivel no pueden desconocerlo y deberían sentirse retados a trazar estrategias preventivas que permitan su tratamiento, porque indiscutiblemente, impactará su desarrollo.
Los adultos mayores se caracterizan por una alta carga de morbilidad de enfermedades crónicas no transmisibles de larga duración. En este contexto, la demanda de cuidados y servicios a las personas de edad avanzada asciende con rapidez y de manera sostenida tanto en cantidad como en calidad. El desafío actual es prevenir las consiguientes consecuencias específicas en la capacidad de la sociedad para prestar ayuda a un segmento poblacional que, debido a razones de orden fisiológico y biológico, demandará una mayor inversión (de tiempo, emocional y económica) en cuidados.
El incremento de Hogares con personas de 60 años y más demuestra que la relación entre familia y envejecimiento debe insertarse definitivamente en ajustes necesarios en nuestros estilos de vida tanto en lo individual como familiar, pues este es un proceso que comienza desde nuestro nacimiento.
Para acentuar la brevedad de la vida, la Biblia usa muchas ilustraciones, entre ellas las de una flor. “El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce” (Salmos 103: 15-16). Esta fugacidad de la vida nos invita a que saquemos el máximo de nuestro tiempo florecido que por supuesto también incluye a la vejez donde hay mucho que sembrar y recoger todavía. Dios nos deja florecer para expresar el propósito de producir nueva semilla. Usemos nuestros días sabiamente con la ayuda del Señor para marcar una diferencia eterna como individuos, sociedad y familia. Esta realidad nos impone la construcción de un destino mejor donde prime el amor como vínculo perfecto. Dios nos puede usar para exhortar a aquellos que oran diciendo: “No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas” (Salmos 71:9)
Trabajemos en el desarrollo de una calidad de vida que se ajuste a un futuro sostenible, para poder disfrutar de un envejecimiento saludable, precisamente en esto consiste la sostenibilidad: es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades (Informe Brundtland” [WORLD COMMISSION ON ENVIRONMENT AND DEVELOPMENT (1987)]
“La biografía posterior de un hombre no es generalmente más que el resultado de su biografía anterior”. José Martí

No hay comentarios

Añade tu comentario