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Sigamos cavando

Sigamos cavando

Por Master Lisandra López Cordero
Socióloga investigadora del Centro de Apoyo a la Familia


¿Cuál sería tu pensamiento si te encontrarás con un hombre cavando en un
pantano tratando de sacarle el agua para usarlo como pasto? ¿ Pensarías que está loco? ¿Solo te quedarías con esta imagen? ¿Lo asociarías con tu situación? ¿Esperarías a escuchar lo que él tenga que decirte? O simplemente como no te sientes identificado o no te interesa, no prestas atención y sigues de largo. Si analizas esta situación a la luz de tus propias circunstancias, sintiéndote colapsado además por esta nueva realidad que se agrega, la pandemia de la Covid 19, y a lo que la sociedad quiere que veas, o por el contrario, ignoras el hecho y sus consecuencias, entonces llegarás a tus propias conclusiones mediatizadas por todos estos factores y alcanzarás a ver, pero guiado solo por tus limitaciones humanas.
Si le preguntas y le das la oportunidad a este hombre de hablar, entonces te dirá: “Mi padre cavó en este pantano y nunca consiguió hacer pasto” “Pero mi padre sabía, y yo lo sé también, que es solo cavando que se consigue hacer pasto. Así que sigo cavando”.
La respuesta de este hombre nos hace sentir resprendidos pero motivados, es como si Dios mismo nos estuviese hablando.
Familia, esta es la respuesta para ti y para mi. Sea cual sea la circunstancia por la que estemos pasando, el Señor nos está llamando a buscar de Él, a que trabajemos en realidades que han pasado inadvertidas pero que de alguna manera han estado lacerando silenciosamente el entramado de las relaciones familiares o en situaciones cuyas soluciones fueron relegadas. Sigamos cavando para conseguir hacer pasto, para poder llegar a ser una familia no exenta de conflictos o problemas pero sí, lo suficientemente sabia y fortalecida para enfrentarlos de una manera saludable, capaz de brindar el alimento en correspondencia con las necesidades de sus miembros así como el descanso y la seguridad que solo puede venir de Dios.
A veces podríamos sentirnos atrapados por situaciones que exigen paciencia y persistencia como la que estamos viviendo. La pregunta es ¿Estamos dispuestos a seguir cavando cualquier “pantano” que Dios nos haya asignado?
El libro de Hebreos nos dice que tenemos “necesidad de paciencia”(10:36), y que debemos correr “con paciencia la carrera que tenemos por delante” (12:1) ¿Cómo? “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”(v.21).
Los caminos de Dios pueden estar más allá de nuestra comprensión, pero siempre podemos confiar en que Él hará lo correcto porque justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras (Salmo 145:17).
Ciertamente la adversidad forma parte del proceso que Dios utiliza para sacar buenos resultados en nuestras vidas. Los problemas, si nos llevan al Señor, en realidad podrían ser lo mejor para nosotros. Nos dejan dependiendo de Él enteramente.
Así que debemos orar, no sólo por alivio de nuestra aflicción; sino para ser fuertes en la calamidad, buscando las herramientas correctas y soluciones sabias para enfrentarla, pues estas solo vienen de Dios, porque las nuestras, son imperfectas. Tenemos que estar en paz en el lugar donde Dios nos ha plantado.
Como familia quizas has estado inmersa en algun momento, al igual que nosotros, en épocas tormentosas de la vida y a veces te ha parecido que estás en una correa tranportadora, víctimas de fuerzas más allá de nuestro control; pero que bueno que estas experiencias una y otra vez nos puedan llevar a Dios para que recordemos que siempre que pasamos por aguas profundas, nuestro redentor ha prometido estar con nosotros, protegiéndonos contra la marea alta (Isaías 43:2). En ocasiones, Él nos lleva a aguas turbulentas no para ahogarnos, sino para limpiarnos profundamente.
En el tunel de la prueba encontraremos respuestas a muchas de nuestras interrogantes y problemas cuando comenzamos a ver la posición en la que nos encontramos, la perspectiva de Dios y su propósito, entonces confíamos que solo el Todopoderoso nos puede sacar por el otro lado. Él Señor es fiel.
Cuando reconocemos ya sea desde lo personal o familiar lo mucho que necesitamos a Dios, Él nos fortalecerá, esa es la ventaja de la debilidad, y solo entonces podemos entender su respuesta al aguijón en la carne de Pablo: “Y me ha dicho: bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”(2Corintios 12:9)
Con Cristo como ejemplo ¡Sigamos cavando como familia! convencidos que en los tiempos difíciles, es que Dios nos enseña a confiar.

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